PADRES QUE EDUCAN CON REGLAS RÍGIDAS, EDUCACIÓN AUTORITARIA



El niño no debe crecer en un ambiente autoritario  con  sistemas disciplinares impositivos como castigos, privaciones y normas rígidas que tratan de conseguir que hagan las cosas por la fuerza, porque eso solo merma la autoestima, y se asocian con un desarrollo emocional incompleto y con cierto resentimiento hacia la familia. Aunque los padres que mantienen relaciones muy cordiales con sus hijos lo aplican, no se les enseña cuáles son los verdaderos  límites que les ayudarán a tener una visión real del mundo del que ellos forman parte.


  • Padres que imponen sus normas sin lugar a la discusión, suelen ser normas rígidas y abundantes.
  • No tiene en cuenta los intereses y necesidades de los niños. La comunicación es pobre y escasa, no se paran a escuchar a los niños.
  • Castigan  las conductas inadecuadas para así prevenir problemas futuros, muchas veces sin dar una explicación del motivo del mismo. Cuando se les riñe se  critica directamente a la persona en lugar de la acción.
  • Exigentes en cuanto a la madurez de sus hijos. Se espera que los niños siempre respondan de la manera adecuada.
  • No suelen expresar abiertamente afecto hacia sus hijos.
  • No se les deja pensar por sí mismos, por lo que no pueden aprender de los errores, ya que siempre se les impone la solución.
Consecuencias
Los niños y niñas criados con este estilo educativo, son obedientes y sumisos cuando hay un control externo, pero cuando no lo hay son irresponsables ya que no se les enseña autocontrol. Además se sienten perdidos e impotentes cuando nadie les dice lo que tienen que hacer.
Suelen desarrollar una baja autoestima, tienen tendencia a la depresión y suelen sentirse culpables en muchas situaciones.  Además desarrollan muy pocas habilidades sociales para enfrentarse al mundo y en muchas ocasiones intentan huir de los problemas al no saber resolverlos,

No es bueno Ser demasiado rígidos
  • La rigidez exagerada es tan dañina como la permisividad excesiva.
  • Lo que es válido un día puede no serlo al siguiente. Las necesidades de los hijos son complejas y requieren que los padres se den cuenta de sus pormenores.
  • Si explicamos a los niños el porqué de nuestras decisiones, verán su lógica (aunque no estén de acuerdo), y las acatarán con más facilidad.
  • Los hijos educados con flexibilidad tienden a transformarse en adultos más seguros y abiertos que los que han sido sometidos a reglas arbitrarias y rígidas.

Los padres autoritarios presentan estas características

  1. Normas rígidas abundantes que los hijos deben acatar y cumplir.  
  2. Exigencias sin dar razones. No ofrecen explicación sobre por qué hay que cumplir con las normas.
  3. Altas expectativas y exigencias. Les exigen altos resultados en notas, trabajo, éxito.
  4. Castigos aleatorios ante conductas inadecuadas. Los castigos se pueden dar de forma aleatoria, dependiendo del tiempo que los padres tengan para aplicarlo. Son muy frecuentes las regañinas.
  5. Críticas al niño, no a la conducta del niño. Las críticas van dirigidas al niño directamente mediante adjetivos como “tonto”, “inútil”, “no vale nada”.
  6. Escaso tiempo dedicado a los pequeños debido al exceso de trabajo. Pasan la mayor parte del día trabajando, por lo que el tiempo que pueden dedicarle a sus hijos es escaso. Algunos padres no acuden a reuniones escolares, por ejemplo.
  7. Permitir caprichos por no escuchar llorar al niño. cuando el niño es capricho, los padres evitan el llanto para que no los moleste.
  8. Ausencia de diálogo y negociación. La comunicación con los más pequeños de la casa es mínima, por lo que no se negocian condiciones, no se escucha a los niños, no se les tienen en cuenta.
  9. Escasez de elogios por buen comportamiento.  Un error en el que caen muchas familias, es que dan por hecho que los niños deben comportarse bien. Es un error porque no atienden los buenos comportamientos y no les dan importancia, porque es lo que deben hacer. Por tanto, no los elogian, ni los refuerzan.
Las consecuencias para el niño que se pueden derivar de este estilo educativo son las siguientes:

  1. Actos de rebeldía por impotencia al tener que acatar las normas tan rígidas.
  2. Actitud de huida o engaño para evitar regañinas o castigos.
  3. Rigidez mental aprendida por sus padres.
  4. Baja autoestima, inseguridad y falta de  confianza en uno mismo al recibir continuas críticas y escasos elogios. No sienten que confíen en ellos y tienen la sensación de no estar nunca a la altura o no hacer las cosas bien.
  5.  Agresividad y/ o sumisión ante las continuas regañinas, castigos y la falta de comunicación. No se aprenden otras vías de resolución de problemas en casa. Pueden aprender a responder de manera agresiva o llegar a un estado de indefensión aprendida en el que tienden a ceder ante las demandas de los demás, cayendo en la sumisión.
  6. Baja tolerancia a la frustración al conseguir muchos de los caprichos que quieren al llorar.
  7. Cambios frecuentes de humor asociados a la inestabilidad emocional que puede generar este ambiente.




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